jueves, 31 de agosto de 2017

martes, 29 de agosto de 2017

109

Era un médico de Salamanca.

Guardaba el secreto profesional y el secreto ibérico.




viernes, 25 de agosto de 2017

LOTRO DÍA TE VI EN UNA CHINA.

Hacía mucho que no te veía y me preguntaba dónde andabas.

Al principio no estaba seguro, pero me fijé bien; al igual que tú ahora entorné los ojos y me di perfecta cuenta de que eras tú, pero en china.

Para mí había pasado una eternidad desde la última vez, quizá para ti no tanto, porque te regías por el calendario chino.

Quedé tranquilo, pues ahora comprendía que tu ausencia era porque te habías ido muy lejos, a la CONCHI n’ CHINA.

No te dije nada, porque yo no hablo chino y supuse que tú ya no hablabas castellano.

Esto fue lo que pensé cuando miré las letras chinas que llevabas tatuadas en la muñeca con tinta china. Siempre me habías dicho que significaban mi nombre, pero ahora, en tu versión china, llevabas el mismo tatuaje en el mismo lugar, pero esta vez en ortografía hispánica, y la traducción que resultaba no era mi nombre sino el de otro tío jj.  Creo que me contaste un cuento chino para engañarme como a un chino.

Te seguí un poco y te dirigiste a un bar de ésos que han cogido los chinos, en el barrio chino. Te pusiste detrás de la barra y yo entré. Como los pinchos que tenías no me los creí te pedí una naranja de la china y una jarra de cerveza. Me pusiste un jarrón chino y un(a) mandarin(a).
   
Esos bares son muy graciosos porque realmente un bar de barrio en el que se sirven cañas de cerveja y aceitunas es un emblema nacional máximo. No hay nada más español, en el sentido clásico y cutre, que eso. Y son personas tan diametralmente opuestas a lo que significa lo “español” como los chinos los que están ocupando esos lugares jjj. Hasta ahora habíamos visto a los chinos falsificar muchas cosas, pero nunca un bar español.

Entró otro cliente y le pusiste una cocacola sin vaso y después de un rato te dijo algo por lo bajini y le pasaste una china.

Otro te pidió un pincho de patatas bravas, y como era muy mayor y no tenía dentadura se lo pasaste por el chino.

Uno se encendió un cigarro dentro y cuando aquello comenzó a oler me di cuenta de que era un chino y que ibas a tener problemas en ese trabajo. Que te habías pensado que podías trabajar ahí 14 horas porque te aplicaba la legislación laboral china y que se podía fumar droja en tu bar como en los fumaderos de opio de Pekín.

En efecto, un día leí en el periódico local que había entrado la policía y aquello había sido una escabeCHINA, porque habían entrado disparando como en TianAMÉN.

Evidentemente te metieron en el talego y fue una tortura china para ti. Fumabas y escupías en la celda para reivindicar tu identidad y los funcionarios de prisiones te llamaban coCHINA. Andabas como loca por el patio intentando hacer la Larga Marcha. Mirabas hacia arriba y veías la Gran Muralla China que te separaba de la realidad.

Me decías que leías mucho porque estabas haciendo la Revolución Cultural. Y utilizabas la excusa para no comunicarte conmigo de que te habían capado el Internet.

Te llevé una bufanda de porceLANA CHINA para que pudieras soportar mejor el invierno. Me hice pasar por un rollito de primavera para intentar que nos viéramos en un vis a vis.

Creo que te cansaste de aquella personalidad transnacional y comenzaste a pedir asilo político porque (te) (ex)PORTABAS bien.

Le dijiste a su señoría que eras como Hong Kong. Que habías pasado unos años como China pero que querías volver a ser europea.

Creo que te lo concedieron y que volviste a ser española.

No te he vuelto a ver.

jueves, 24 de agosto de 2017

miércoles, 23 de agosto de 2017

106

Se dedicaba a hablar mal de mí todo el tiempo, por eso todo el mundo me conocía en el hospital.

Me diFAMAba. 

lunes, 21 de agosto de 2017

jueves, 17 de agosto de 2017

miércoles, 16 de agosto de 2017