viernes, 28 de abril de 2017

jueves, 27 de abril de 2017

60

Querían destituir al presidente en el Parlamento sin los apoyos suficientes.
Iba a ser una locoMOCIÓN de censura.

miércoles, 26 de abril de 2017

PROTECTORES

La izquierda se ha pasado veinte años despotricando (acertadamente, en mi opinión) contra la globalización y el libre comercio, intentando señalar sus dos principales inconvenientes: la generación de desigualdades y la deslocalización de las empresas. Lo han hecho en las instituciones cuando han estado en la oposición (no en el gobierno, con contadas excepciones) y lo han hecho en las calles y en los foros de discusión internacional.
Ahora resulta que llega la extrema derecha (Trump, Le Pen), y aunque está claro que hacen un ejercicio de contradicción y cinismo supremo, succionan ese discurso y lo reformulan, diciendo claramente: vamos a gobernar nosotros y apostamos por el proteccionismo, por los aranceles y las cuotas a la importación, por no deslocalizar las empresas y por aumentar el mercado interno, de consumo y de trabajo.
Nos comieron el pan. Es como cuando te has estado “trabajando” a un chico o una chica toda la noche y en el último momento, aprovechando el Estado Favorable que has creado, llega otro u otra y te l@ levanta.
La izquierda, titubeante, no se atreve a hacer este nítido discurso suyo después de 35 años dando la matraca; lo más que ofrece son tímidas políticas económicas expansivas, keynesianas, en el contexto de la economía de mercado.
¿Por qué?
¿No es ahora el tan esperado momento de poder ofrecer una alternativa en política económica, aunque sea tímida y pequeña, aunque reformadora no rupturista? Esa alternativa que, con razón, siempre se han lamentado de ser difícil de imaginar.
¿No se llevaría la izquierda el caudal de votos que se está apuntando el enemigo al movilizar al ingente electorado que vota por estas políticas?

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Utilizó para atraerle toda su arPILLERÍA pesada.

martes, 25 de abril de 2017

jueves, 20 de abril de 2017

martes, 18 de abril de 2017

domingo, 16 de abril de 2017

viernes, 7 de abril de 2017

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No sabían qué nombre poner al niño hasta que se dieron cuenta de que iba a hipoteCARLOS.

jueves, 6 de abril de 2017

martes, 4 de abril de 2017

COMUNIDADES DE VECINOS

Entramos en el piso hace 25 años o así.

Los cimientos, las tuberías y los habitantes nos fuimos haciendo viejos.

Las pieles agrietándose y arrugándose como las paredes.

Los cuerpos desconchándose.

Algunos nos fueron dejando, vimos aquella decadencia penosa y lenta. El coche del médico aparcado frente al portal, subido de mala manera a la acera.

Un muerto en un edificio siempre se recuerda mucho más, no se sabe bien por qué.

Cogiendo el ascensor, mirando en el buzón, saludando al entrar o al salir.

Las comunidades de vecinos y los bienes y males inmuebles se encargan de preservar su memoria con mucha eficacia.

Otros un día enderrepente aparecieron enfermos.

Comenzaron a rayar la pintura de la puerta del ascensor al pasar con la silla de ruedas.

Los has visto desde siempre vigorosos y un día comienzan a aparecer con un problema de salud físico aparente. Y no se sabe bien si preguntar o no qué les sucede.

En el edificio hay gente que todos los vecinos hemos entrado en sus casas, otra que siempre se sospechó que se dedicaban a algo ilegal, porque de ellos nada se sabe.  

En el edificio no se puede disimular nada. Ni las crisis de pareja, ni los conflictos domésticos, ni los abandonos del hogar, ni los gemidos del folleteo, ni las mudanzas.

Aunque vengan nuevos vecinos a un piso, en la mente siempre quedarán los moradores originarios. Uno se va de Errasmus o de casa y cuando vuelve como el hijo pródigo han cambiado algunos vecinos, como cambian algunas tiendas y bares en el centro de la ciudad.

En el edificio siempre hay uno que hace las prácticas de Derecho en la Junta de Vecinos y que se sabe de pe a pa la Ley de Propiedad Horizontal.

En el edificio siempre hay uno o dos pisos de estudiantes. Periódicamente, el tablón de anuncios se llena de las más variadas advertencias o prohibiciones siempre dirigidas disimuladamente a ellos.

Siempre hay una maruja, uno que no paga, una señora mayor a la que los vecinos le llevan comida y midicinas.

En el edificio no vimos nacer ni crecer a ningún ñiño. Los que entramos como ñiños o adolescentes nos fuimos del nido e hicimos la vida en otro lugar. A veces vienen los domingos algunos nietos. Los que se quedaron lo hicieron esperando silenciosamente la gentrificación, peor que la muerte.
    
En el edificio la gente cierra silenciosamente las puertas y las terrazas. Domicilian la cuota y los sueños. Se cagan en el IBI. Suspiran por un chalé o un piso en la playa.

Aman, ríen, cantan, se duchan, tiran de la cadena. Gritan cuando marca gol el Madrí. 

lunes, 3 de abril de 2017