domingo, 26 de junio de 2016

BESOS DE PENSIONISTA

No hay un beso que redistribuya tan eficazmente el amor como el de un pensionista. Es capaz de asignar los recursos y de maximizar la eficiencia tanto o casi como los mercados.

El beso del pensionista devuelve a la sociedad, en este caso a uno mismo, lo que uno ha aportado tantas veces en el IRPF y en los impuestos indirectos como el IVA.


Una vez una pensionista me dio un beso en el ascensor social, lo recuerdo. Me subió la frecuencia cardíaca a cinco veces el IPREM. Me llenó de júbilo. Me llevó a una pensión barata. Me leyó y me puso al día la cartilla. Me pareció una extraordinaria. 

martes, 14 de junio de 2016

LOS LANGOSTINOS

Me miró con esos dos globos oculares negros suplicantes, como bolitas de pimienta, y supe ver en él la huella de toda una generación: la de mis padres.

La boda de los padres forma parte de los recuerdos de uno mismo en un fenómeno singular, porque casi nadie la ha vivido, pero ese día ha sido construido en la cabeza de cada uno de nosotros como si nos hubiéramos puesto ciegos a entremeses variados, espárragos dos salsas y langostinos, y nos hubiéramos pillado una buena templa a cubatas de larios con limón a continuación.

Probablemente no hay una nostalgia más grande que tener entre las manos el menú de la boda de los padres, y mirarlo con los ojos del tiempo que nos ha tocado vivir a los hijos, pues ese acto encierra y nos trae la decadencia de su generación, y la de ellos mismos.

No hay una cosa más conmovedora que imaginarse al primo de la foto que murió chupando enérgicamente la cabeza de uno de esos langostinos. Ese gesto succionador y aparentemente inocente encierra y simboliza todo un tiempo que fue.

Al igual que el langostino ha quedado relegado de los platos actuales en comparación con sus momentos de gloria y exclusividad vividos en el pasado, la generación de nuestros padres está de alguna manera tan fuera del mundo como los langostinos, y de alguna manera también lo comenzamos a estar nosotros mismos, pues hemos construido nuestro imaginario con un mundo que ya desapareció.


Hoy todo el mundo aborrece y ningunea a los langostinos de la misma manera que se aborrecen y dan pereza los símbolos, los mitos y las leyendas de aquel tiempo que se descompone. Pero no hay un territorio más confortable en el que podamos sentir la presencia de los que ya no están. 

jueves, 9 de junio de 2016

14

Le preguntó al médico qué debía tomar para eliminar toda la suciedad intestinal por el ojo del culo.
FIBRA ÓPTICA, le contestó.

13

Consultó porque le daba migraña la luz de flash y siempre que veía una cámara debía retirarse de la escena.
FOTOFOBIA, resolvió el médico.