domingo, 26 de junio de 2016

BESOS DE PENSIONISTA

No hay un beso que redistribuya tan eficazmente el amor como el de un pensionista. Es capaz de asignar los recursos y de maximizar la eficiencia tanto o casi como los mercados.

El beso del pensionista devuelve a la sociedad, en este caso a uno mismo, lo que uno ha aportado tantas veces en el IRPF y en los impuestos indirectos como el IVA.


Una vez una pensionista me dio un beso en el ascensor social, lo recuerdo. Me subió la frecuencia cardíaca a cinco veces el IPREM. Me llenó de júbilo. Me llevó a una pensión barata. Me leyó y me puso al día la cartilla. Me pareció una extraordinaria. 

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