domingo, 16 de diciembre de 2018

LA BROMA DE LA FAMILIA, LA VIDA, LA INMIGRACIÓN Y EL ESTADO.

Algunas de las nuevas (viejas) banderas de la derecha son la familia, la vida y la inmigración.

En estos días justamente ratificamos lo que ya sabíamos: que nacen pocos y se mueren muchos en nuestro país.

Nacen pocos porque las personas en edad de procrear no tienen vivienda (la derecha especuló con el suelo, el PP de Aznar apostó su modelo productivo al inmobiliario y engordó una burbuja inmobiliaria hasta que estalló), no tienen trabajo (desempleo estructural por una industrialización débil, apostar por sectores productivos de bajo valor añadido –ladrillo, turismo- tras injusta división funcional del trabajo y la economía en la Unión Europea en contexto de políticas derechiles globalizadoras, libre comercio y neoliberalismo que cristalizó en Tratado Maastrich 1992, derecha pura), si lo tienen es una mierda (las reformas laborales PSOE-PP-PSOE-PP) y se trabaja mucho y se gana poco (como en los países poco desarrollados).

Un mundo del trabajo que deja mucho que desear en nuestro país podría ser compensado para las familias con un Estado del Bienestar fuerte que ayudara a la conciliación, a la familia y a la vida. Pero: la derecha tuvo secuestrada la democracia 40 años y la presencia del Estado era inexistente cuando en los demás países europeos llevaban con esto del Estado del Bienestar 25 años (desde 1950, final de la 2ª Guerra Mundial). El PSOE del felipismo comenzó “mimando” el mundo del trabajo, a los trabajadores, pero muy pronto se le pasó (cuando España comenzaba a industrializarse después de la dictadura, Europa estaba desindustrializándose y había que entrar en la Unión Europea –competencia y productividad, derecha pura, Solchaga y luego Solbes boys: derecha pura-) y sostuvo sus mayorías electorales sustituyendo el voto del obrero por el del estudiante y la mujer básicamente, que había incorporado al mundo laboral en parte por la tímida expansión (o creación más bien) de un cierto Estado del Bienestar (universalización educación y sanidad).

Aznar y la derecha ya llegaron al poder con un voto económico (entre otras cosas) y un mantra: hay que bajar los impuestos, en España se pagan demasiados impuestos. A menos impuestos menos políticas sociales y menos políticas familiares: marca de la casa de la derecha.

Desde inicios del siglo XXI y con la crisis económica (responsabilidad de las políticas económicas desreguladoras neoliberales + crisis cíclicas del capitalismo) la idea de la derecha ha dominado: hay mucho gasto público, hay muchas políticas sociales y hay que recortar: la austeridad. La vida familiar se ha quebrado con estas políticas: abuelos que sostienen la economía familia con exigua pensión, 25% de pobreza infantil, todos los miembros de algunas familias desempleados de larga duración, gran número de parados que agotan prestación, la clase media ha perdido “acomodos necesarios” de los que antes disfrutaban, como salir fuera en vacaciones, padres o madres que han tenido que emigrar y han quebrado a la familia, hijos resignados a emigrar fuera, hijos que no se pueden emancipar, ancianos que enferman y envejecen solos en condiciones miserables porque los hijos están fuera etc.

Aparte, lo que ya teníamos de antes: permisos maternidad/paternidad raquíticos y a favor de sobrecarga de la mujer y fiscalidad a favor de la familia la justa y necesaria.

Las políticas de la derecha, neoliberales, asimismo, se han cargado el mundo rural, la gente ha tenido que emigrar y las familias se han roto. La globalización ha hecho concentrar la vida económica y social en grandes centros productivos (las invivibles megaciudades) y ha resuelto mal la transición campo-ciudad. La globalización se ha cargado la agricultura y la ganadería españolas y ha claudicado ante la de fuera de España. La mengua del Estado del Bienestar general se ha unido a la dificultad y el coste de prestar estos servicios allí, con lo que las razones para abandonar o no instalarse en el mundo rural cada vez son más.

Desde comienzo del siglo XXI, se han ido introduciendo diversas modificaciones al Estado del Bienestar, cuanti y cualis, para hacer liquidar o mermar las políticas públicas todo lo que las mayorías políticas les han permitido. Una trayectoria que venía ya de los 80s: caída del muro, Thatcher-Reagan y que se intensifica en >2000: políticas de austeridad de la crisis más giro a la derecha que fagocita a la socialdemocracia (la tercera vía de Blair-gran coalición alemana-ZP etc etc etc).

Han introducido medidas neoliberales a cuenta gotas en el sistema sanitario público (privatización de la gestión, pagos por objetivos e incentivos, competencia entre hospitales o centros de salud, libre elección de profesional, modelos concesionales la construcción de hospitales PFI y PPP etc etc etc), en el sistema educativo (Bolonia, PISA, predominio de los conciertos vs público) y en la dependencia (maniobra típica de la derecha cuando no puede hacer otra cosa por ser impopular): dejo la ley que hizo la izquierda pero desfinancio y endurezco requisitos para recibir la prestación. Además sigo ofreciendo la (exigua) prestación asistencial mediante una red de prestadores privados. No hay una cosa que más lastime la vida familiar que tener un mayor dependiente y tener que apechugar sin la ayuda del Estado con los cuidados y/o con los gastos que conllevan los cuidados.

En este contexto, la derecha ha legislado y se ha opuesto ya no a una pensión digna sino hasta a la limosna (actualizar al IPC).

El problema de las pensiones, en relación a los cotizantes, a los empleados, al paro y al empleo que es capaz de generar el sector público y privado tiene mala solución tal y como están las cosas, si no se toman medidas excepcionales o se cambia el modelo. Rajoy se fundió la hucha en este contexto y su modelo y el de la derecha es claro: comenzar a ahorrar para un plan privado. Unas políticas y un modelo que ya ha sido muy ensayado en muchos otros países y que trae la desigualdad, la indignidad de una vejez inmunda en la pobreza o la indignidad de una vejez trabajando en blanco o en negro. Eso de amor a la familia y a la vida…el justo. 

La otra opción es “salvar demográficamente” al país a base de inmigración, para que aumenten los contribuyentes y cotizantes que sostengan las pensiones. Esto no es una idea de la izquierda trasnochada de la arcadia feliz, sino ya una propuesta del FMI, que es más de derechas que el palo la bandera.


Ahí vemos a la derecha, que aunque en el fondo distinguen legal e ilegal, embarran el tema de la inmigración y criminalizan a los de fuera, con cualquier excusa. Mis dieses.

Por si esto no fuera poco jjj, se da la circunstancia de en nuestros días hay gente que quiere formar una familia con todos sus clásicos atributos: el amor, los hijos… pero como no es una familia tradicional hombre-mujer o como ellos consideran que debe ser se oponen.

Aparte, escenifican su rechazo al aborto intentando derogar una ley que ha hecho disminuir el número de abortos en España.

La propuesta de la familia de la derecha es solamente:

1) Una cuestión de arquitectura social. Que la sociedad como concepto y como globalidad sea reemplazada por una de sus células, pretendiendo que los intereses, las necesidades y los reclamos se hagan más individualistas y fragmentados: más egoístas y capitalistas.

2) Que la familia sea el soporte sobre el que el Estado pueda descargar sus responsabilidades y sus cuidados, porque no existe el Estado social. Que cada uno se las apañe como pueda.

Pero la derecha agita la bandera de la familia y la vida.

Defienden la familia como concepto al que le quieren aplicar las políticas liberales, y lo que hacen es castigarla.

Es como de coña….

martes, 20 de noviembre de 2018

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